POKÉMON RUBÍ OMEGA PARA ANDROID en español | Nintendo 3DS [ROM]



Esta reseña de Pokémon Rubí Omega y Zafiro Alfa - del segundo, para ser exactos - ha sido muy difícil de escribir, y no solo en lo que se refiere al título en sí, sino también a los propios contenidos del juego, apretados por un Iron Not Disclosure Agreement (NDA, para los amigos) que nos impedía revelar algunos detalles importantes del juego, como la cantidad de monstruos que se pueden capturar o ciertos aspectos de la trama.

Todo es parte del gran plan de Nintendo para lanzar todos los nuevos Pokémon en todo el mundo al mismo tiempo y evitar que los jugadores sepan demasiado antes de que llegue a las tiendas; un objetivo encomiable que, sin embargo, hace que nuestro trabajo sea todo menos fácil.

Juzgar a Omega Rubí y Zafiro Alfa, entonces, fue particularmente complicado por toda una serie de factores, el más importante de los cuales es el llamado "efecto nostalgia" que se aplica a los remakes: nosotros jugamos a Pokémon por trabajo y por placer desde el mítico Azul de 1999, y aunque siempre es un placer dar un paseo por el bosque en busca de los divertidos monstruitos, hay que lidiar con otros problemas, empezando por el hecho de que nuestra última incursión en el universo de Game Freak se remonta a hace apenas un año y a Pokémon X e Y.

En esta ocasión retrocedimos en el tiempo para visitar Hoenn, el hogar de aquellos Rubís y Zafiros de 2003 que siguen estando entre los más queridos entre los fanáticos de hoy: ¿una elección valiente o un paso más largo que la pierna?

El ALFA Y EL OMEGA

La de Pokémon Rubí y Zafiro, hasta la fecha, ha sido la única generación que no ha tenido un remake como ocurrió con la original en Game Boy Advance o con Plata y Oro para Nintendo DS. No es de extrañar, por tanto, que Game Freak haya decidido volver a proponérselo haciéndoles vestir la ropa de la sexta generación, la de Nintendo 3DS inaugurada el año pasado por las versiones X e Y.

Alfa Safiro y Omega Rubí, más que remakes, son “reimaginaciones”. Este término, que está de moda hoy en día, simplemente significa que no son una copia servil de los originales, sino que se les ha añadido algo nuevo para actualizarlos.

De esta manera la historia de cada Pokémon se puede resumir más o menos así: un joven entrenador explora el continente para capturar al pokémon y derrotar a los líderes del gimnasio, acabando enredado en los turbios planes de la organización criminal de turno antes de poder enfrentarse a los Súper Cuatro para convertirse en todo un campeón. Simple, lineal, casi un pretexto.

En las últimas generaciones, sin embargo, algo había cambiado y Game Freak había comenzado a caracterizar mejor a los antagonistas y actores secundarios, gracias también a la introducción de escenas cortas y diálogos más articulados.

En X e Y, por ejemplo, se nos proponía un enemigo con cierto carisma y los amigos de nuestro alter ego hacían más amena la aventura. ¡Incluso hubo una subtrama romántica! En Alpha Zafiro y Omega Rubí, por otro lado, dio un paso atrás respecto a la trama original... al tiempo que insertaba conceptos como la Mega Evolución, introducidos en X e Y, que nos parecían bastante forzados. Una verdadera contradicción.

La historia es siempre la misma, con los equipos de Magma e Idro compitiendo por el control de los legendarios Kyogre y Groudon para cambiar el mundo. El matiz ecológico de la historia está apenas esbozado y la sensación de amenaza apocalíptica diluida por el perenne optimismo que impregna el mundo de Pokémon: en el universo de Game Freak nadie es nunca realmente malo, y encaja a la perfección, pero en Alfa Zafiro y Omega Rubí es la marca que ha pasado un poco con pasajes que raya un poco en la idiotez.

¿El criminal de turno que roba un artefacto precioso y luego, una vez derrotado, nos lo entrega para que lo perdonemos, mientras amenaza con vengarse en el siguiente diálogo? Vamos.

DOS PASOS ADELANTE, UN PASO ATRÁS (MAPAS Y AMBIENTACIÓN)

Básicamente, Pokémon Alfa y Omega Rubí se juegan exactamente como X e Y y como cualquier otro Pokémon anterior a ellos: capturas monstruos, creces con el sonido de las batallas, te enfrentas a líderes de gimnasios y docenas y docenas de batallas ocasionales, sí terminas la historia principal para finalmente, competir contra los Súper Cuatro en modo de pasar al post-juego. Nada nuevo, por supuesto, y todo lo contrario nos habría sorprendido.

El remake, por su parte, reproduce a la perfección el mapa y la progresión de los originales Zafiro y Rubí, entre los Pokémon mejor estructurados de toda la franquicia. La variedad de escenarios es enorme y Game Freak ha hecho pequeños cambios aquí y allá para modernizar algunos pasajes sin alterar conceptualmente lo concebido hace diez años.

En resumen, cualquiera que haya jugado a Rubí y Zafiro sabrá qué hacer y adónde ir, incluso cuando el juego no lo sugiera claramente y la progresión se vuelva demasiado dispersa. 

Desde el punto de vista de la jugabilidad, Pokémon está en plena forma como siempre: un sistema de combate intuitivo y a la vez increíblemente complejo que sigue poniendo los pelos de punta a los más nobles exponentes del género JRPG.

Y luego, por supuesto, están los pokémon, por cientos, repartidos por Hoenn respetando la distribución original con algunos añadidos aquí y allá que se adaptan a los muchos equilibrios realizados a lo largo de los años (basta pensar en el nuevo tipo Kobold introducido en X e Y). Dicho esto, las novedades prácticamente se cuentan con los dedos de una mano.


Obviamente, en comparación con el Zafiro y Rubí originales, hay mucha carne en el fuego, pero nada realmente nuevo en comparación con el X y el Y de hace solo un año. Alpha Zafiro y Omega Rubí, en resumen, salieron demasiado pronto, y se nota.

Tomemos el PokéNavi, por ejemplo, la herramienta muy útil que nos permite acceder a varias funciones como el mapa o el PokéDex: también integra el Poké Me & You y el Virtual Super Training ya visto en X e Y, que no se han cambiado en absolutamente nada, ni siquiera gráficamente.

El NaviMap ofrece algunas características nuevas, como la capacidad de detectar los pokémon aún por capturar en un área determinada o seguir el crecimiento de las bayas plantadas alrededor, y es sin duda la mejor iteración concebida en todos estos años, aunque si las varias opciones podrían haberse presentado de una manera más orgánica.

Por otro lado, el NaviTalk nos pareció puramente inútil: realiza las funciones de los televisores, en pocas palabras nos ofrece las conversaciones y sugerencias muy superficiales en todo momento.

Vuelven las bicicletas, por supuesto, imprescindibles para viajar más rápido por Hoenn, y en las zonas salvajes se han implementado los encuentros "raros" a los que puedes acercarte sigilosamente, actuando ligeramente sobre el joystick analógico para sorprender a los pokémon.

Sin embargo, faltan muchas otras pequeñas características que embellecían X e Y.y eso podría haberse implementado como Mega Evolución: no hay fotógrafo, por un lado, y tampoco tiendas de ropa.

El verdadero problema, sin embargo, es el PokéDex. A estas alturas, cualquiera que haya jugado X e Y probablemente lo habrá completado, o casi: la implementación del Global Trade System a través de Internet ha permitido a los jugadores recuperar fácilmente prácticamente cualquier monstruo, haciéndonos arrepentirnos en ocasiones de los antiguos intercambios en persona.

Entre el GTS y el PokéBank en el que guardamos los pokémon de varias generaciones, laboriosamente transferidos de un cartucho al éter, no nos sentimos nada incentivados a sumergirnos entre los arbustos en busca de pokémon que ya capturamos y entrenamos en el pasado, y que estábamos deseando la hora de poder retirarnos de Internet.

Gracias también a la dificultad relativamente baja de los combates, nos encontramos componiendo un equipo provisional sin dar demasiado peso a los detalles y sin peinar cada camino más de lo necesario: un caso más único que raro en la dilatada historia de Pokémon, que nos convenció de cómo está muy mal mostrar una iteración por año, saturando no solo el mercado sino también la experiencia de los jugadores.

UNA SIESTA EN LOS LAURELES (GRÁFICOS)

La referencia a la ausencia de tiendas de ropa subraya aún más el problema del equilibrio que afecta a este remake, demasiado entre pasado y presente: Game Freak ha deslizado las Mega Evoluciones, "antiguas" y nuevas, pero inexplicablemente ha quitado esos detallitos que tanto nos gustaban en X e Y.  No solo en términos de jugabilidad (Pokémon Center y tiendas separadas nuevamente, por el amor de Dios) sino también desde un punto de vista visual.

La limitada personalización de nuestro alter ego nos ha pegado fuerte: el diseño de personajes de los dos protagonistas no es precisamente el mejor, pero la imposibilidad de cambiarles la ropa, el tocado y el peinado limita mucho la sensación de implicación a la que nos habíamos acostumbrado X y Y, especialmente al interactuar con otros jugadores.

EL EFECTO 3D 

Cuando funciona, el efecto estereoscópico es notable y hace que los combates o los encuadres sean espectaculares. El problema, sin embargo, es que casi nunca funciona. Game Freak lo ha deshabilitado a la fuerza incluso con más frecuencia que en X e Y, y si está activo, afecta en gran medida la velocidad de fotogramas, ralentizando indebidamente prácticamente cualquier pelea.

La alternativa aproximada la representa el disfraz que lleva nuestro personaje en el escenario de la Live Race y el nuevo sistema de "cosplay" para Pikachu, el único pokémon que puede vestirse con extraños vestidos temáticos preempaquetados.

No hay nada por lo que tirarte de los pelos, eso sí, incluso si el luchador de Pikachu causa una buena impresión. El verdadero problema, en todo caso, es precisamente de carácter técnico. Pokémon Zafiro Alfa y Rubí Omega utiliza el mismo motor que X e Y: Hoenn se ha reconstruido en tres dimensiones, pero la estructura de la mayoría de los escenarios se ha mantenido igual, lo que impide la implementación de esos pequeños refinamientos, como los disparos dinámicos o los movimientos bruscos de la cámara, que ya habíamos visto en pasado (pero también en Blanco y Negro, si queremos ser quisquillosos).

Game Freak, en todo caso, parece haberse centrado en algunos detalles agradables pero francamente superfluos: algunos movimientos especiales son un poco más pirotécnicos, por ejemplo, y se ha prestado más atención a los efectos en algunas situaciones, como la secuencia de evolución del pokémon.

Los fondos durante las peleas, en cambio, parecían mucho más precisos y detallados, y algunos pequeños detalles que embellecen la exploración nos hicieron sonreír, como reflejos mejorados, efectos atmosféricos o fauna no interactiva que hace que los entornos estén más vivos. Alfa Zafiro y Omega Rubí son un placer para la vista tanto como X e Y, pero ¿por qué no han pensado en mejorar esa velocidad de fotogramas danzante que también sigue afectando al motor gráfico?.

La solución del desarrollador fue simplemente desactivar a la fuerza el efecto estereoscópico en la gran mayoría del juego, pero incluso con 3D inactivo hay ralentizaciones significativas cuando los modelos poligonales en el campo son particularmente elaborados.

Francamente, esperábamos un poco más de esfuerzo en este frente, pero parece que todo se concentró en la banda sonora: si ya la de Rubí y Zafiro era una de las mejores de la serie, el nuevo arreglo la ha vuelto decididamente superlativa.

EL SHOW CONTINÚA (POSTJUEGO)

Una de las críticas más severas que recibió el excelente Pokémon X y Y se refería al llamado "postjuego". Cualquiera que haya jugado al menos un Pokémon sabrá que la derrota de los Súper Cuatro es solo el comienzo: nuevos desafíos, batallas y Pokémon esperan al nuevo campeón, a menudo capaz de explorar áreas previamente inaccesibles. Desde este punto de vista, el suministro de X y Y era bastante limitado, con algunos monstruos legendarios para capturar y un puñado de Megapiedras para recolectar alrededor de Kalos. 

En el postjuego no podemos expresarnos en profundidad debido a la malvada NDA, pero los tráilers publicados en abundancia por Nintendo deberían haberte dado una idea aproximada de qué esperar: Muchas Megapiedras nuevas para encontrar, una historia adicional (conocida como Episodio Delta) que te permite tener en tus manos a Rayquaza y Deoxys, y prácticamente todos los demás legendarios que existen.

Para exprimir al máximo el postjuego de Alfa Zafiro y Omega Rubí es necesario desbloquear el vuelo interactivo, probablemente la mejor novedad de esta versión que te permite volar libremente sobre el mapa tridimensional de Hoenn y aterrizar donde sea posible. Una mecánica que esperamos ardientemente ver también en las próximas iteraciones de la serie.

Luego vuelve el gran compartimento multijugador, que no nos fue posible probar de una manera extendida pero que, a juzgar por la interfaz del PokéNavi, debería ser absolutamente idéntico al que se ve en X e Y.

Los dos últimos modos de juego en los que vale la pena dedicar unas líneas son, sin duda, Live Race y Secret Super Bases. El primero ya estaba en el Rubí Zafiro original: es una exhibición a la que se le puede inscribir uno de nuestros pokémon, cuyo éxito se basa en unos parámetros que se pueden equilibrar, aumentar o disminuir al son de Pokémels.

Los mecanismos se han alterado significativamente para dar cabida a Mega Evoluciones y una serie de mejoras que hacen que cada Carrera en vivo sea un poco más atractiva, incluso si es un pasatiempo que, ahora como entonces, no nos intrigó particularmente.

El discurso es diferente para las Súper Bases Secretas, repartidas por Hoenn y personalizables un poco como las casas de Animal Crossing o Fantasy Life. El jugador puede comprar o encontrar numerosos muebles con los que se puede modificar el interior de cada Secret Super Base, incluidos muebles, muñecos y otros artilugios, a través de una interfaz muy sencilla.

Por supuesto, también es posible invitar a nuestros amigos conectados a Internet, pero esta es una característica que, nuevamente, no se nos ha permitido probar por nosotros mismos. Lástima.

Pokémon Zafiro Alfa y Omega Rubí es un buen remake, pero no nos dejó boquiabiertos: la perenne sensación de deja vu se extiende no solo a la jugabilidad habitual, sino también a la exploración de Hoenn, que es la misma que en 2003 en adelante. Además, la cosmética tomada de X y Y ha sido manchada con todos sus pros y contras y, que a estas alturas son injustificables.

El problema fundamental, sin embargo, es otro, y es que la ausencia de nuevos monstruos para capturar al jugador afecta fuertemente la curiosidad y el sentido de la aventura que debería ser el corazón de la experiencia.

En definitiva, si ya has jugado a X y Y pero también a Rubí y Zafiro, este remake es prácticamente inapreciable salvo que tengas un hambre voraz de pokémon. Si por el contrario nunca has jugado a la tercera generación, esta es una gran oportunidad para arreglarlo, pero no esperes grandes sorpresas.

Si no has jugado ni a un Rubí y Zafiro ni a un X y Y, pero te gusta Pokémon, teniendo en cuenta de los defectos ya mencionados, probar este título es imprescindible. Demasiados "si" para un Pokémon, ¿verdad?

PRO

- Hoenn siempre tiene un gran atractivo
- Definitivamente más nutrido el  post-partido
- Algunas novedades muy interesantes...

EN CONTRA

- ... pero las novedades son muy pocas
- No hay nuevos pokémon, aparte de las Mega Evoluciones
- Los problemas técnicos de X y Y no han sido resueltos

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